El derecho mercantil como núcleo del despacho

El derecho mercantil constituye el área de mayor tradición y profundidad técnica del despacho. Desde los años ochenta, la práctica ha estado centrada en el asesoramiento a empresas, socios y administradores en situaciones de conflicto societario, en operaciones corporativas de especial complejidad y en la defensa de intereses empresariales ante los Juzgados de lo Mercantil y las Audiencias Provinciales.

La experiencia acumulada abarca tanto el asesoramiento preventivo —estructuración societaria, redacción de pactos de socios, diseño de operaciones de adquisición— como la litigación contenciosa en supuestos de ruptura entre socios, impugnación de acuerdos adoptados en órganos colegiados, o exigencia de responsabilidad frente a los administradores de una sociedad.


Ámbitos de actuación


Litigación y asesoramiento estratégico

El derecho mercantil no se practica bien sin una comprensión profunda del funcionamiento de la empresa y de los intereses reales en juego. El conflicto entre socios raramente es solo jurídico: responde a dinámicas de poder, a diferencias en la visión del negocio, a situaciones personales. El concurso de acreedores de una sociedad tiene derivadas laborales, penales y administrativas que el abogado mercantil no puede ignorar.

La experiencia de más de cuarenta años en el derecho mercantil permite distinguir los conflictos que se resuelven mejor por la vía del acuerdo de los que requieren litigación firme y sostenida. Esa distinción es, en sí misma, un servicio de valor.

El despacho afronta los asuntos mercantiles con visión de conjunto, anticipando las derivadas concursales, penales o laborales que puedan afectar a la estrategia jurídica, y coordinando la respuesta con criterio integrado.

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